Julio 2 del 2012
Querida familia:
Sé que les escribo de manera inesperada, pero necesitaba comunicarles lo siguiente. Esto no es una carta de amor, ni una carta de emergencia, sino por el contrario, una carta de agradecimiento. Sin muchos rodeos quiero comenzar dándoles las gracias por traerme
a este mundo, donde el machismo y la violencia son el pan de cada día. Gracias
por darme sus mejores genes: el maldito genio de mi papá y la gorda apariencia
de mi mamá. Gracias papá por dudar alguna vez si yo era tu hija. Gracias mamá por haber cometido el error más grande de
tu vida: haberte casado y abandonar tu libertad para estar amarrada a un
intento de hombre. Gracias papá por haberme dado la mejor educación a correazos y claro, por comprobar que la letra con sangre entra. Gracias mamá por permitir
eso y por enseñarme que las mujeres venimos al mundo para ser maltratadas.
Gracias por darme una hermana, gracias papá por dudar otra vez de
si era tu hija, gracias mamá por seguir con tu mas grande error. Gracias por
demostrarnos que la base de un matrimonio es aparentar que fuera de la casa
somos la familia feliz, que todas las infidelidades que comenta el hombre de la
casa deben ser perdonadas, que la mujer debe ser sumisa y devota y que los
hijos deber ser y hacer lo que los papá quieran, porque de lo contrario tendrán
una vida infeliz. Gracias hermana por
aparentar siempre que eres mejor persona que yo, aunque por dentro seas igual o
más maldita que yo. Gracias por haber
cambiado tanto, por enseñarme que demostrar lo que eres en realidad es el peor crimen que uno puedo cometer. Gracias por demostrarme que en este mundo la apariencia es lo esencial. Gracias por ser tan sumisa, apuesto que eres el ejemplo de mujer en esta familia. Gracias por no tener voz en esta casa y te felicito por nunca haberla alzado porque igual sabias que
nunca te iban a escuchar. Gracias por todas las veces que me has visto llorar y
querer morir, contemplándome en silencio, esperando que termine lo antes posible
para que puedas seguir hablando con tus amigos. Gracias por mostrarme todas tus mascaras. Pero otra vez gracias a ustedes papás por considerarme
la rara de la familia, cuando su otra hija habla sola frente al espejo por horas y todavía tiene amigos imaginarios.
Gracias familia por no aceptar y hacer lo posible para entender mis gustos, mis ideas, mis creencias,
mi mundo, pero sobre todo gracias por hacer
hasta lo imposible para que me dé cuenta que su mundo lleno de hipocresías y
apariencia es mucho mejor. Gracias papá por
enseñarme todos esos valores como la sinceridad, la tolerancia y el respeto, que
son los valores que más te representan. Gracias papá por sus
miles de promesas sin cumplir y enseñarme que nunca debo esperar nada bueno de
las personas; que si tu familia te traiciona y habla mal de ti, ¿qué puedes
esperar de la gente que conoces fuera de la casa? Gracias por enseñarme que en
este mundo nacemos solos y morimos solos, así que lo mejor es andar solo. Gracias por enseñarme que a la final todos vamos a morir, pero que vale la pena
vivir la vida como todos quieren menos tú. Gracias por enseñarme que el sentido de la vida es nacer para estudiar,
estudiar para trabajar, trabajar para tener una casa y un carro, casarte con
un hombre que te tenga como su empleada de servicio y tener unos hijos para
hacer con sus vidas lo que tú quieras. Gracias por
aparentar que les interesa mi vida y que quieren lo mejor para mi, con ese
papel reciben mínimo un Óscar.
Gracias madre por haberte querido ir conmigo, cuando
lo que más quería yo era alejarme de todos ustedes y además porque gracias a ti
descubrí que siempre puede ser peor, que este mundo y las personas son
peores de lo que imaginaba. Gracias papá por
haberme apoyado siempre económicamente, en mi ciudad natal siempre tuve
un techo, un carro, ropa, estudié en un buen colegio; aunque bueno a la
final me fastidiaba estar en esa casa, evitaba esos domingos de paseo en el carro,
odiaste esa ropa que me comprabas y estudié por mucho tiempo en un colegio católico donde al igual que ustedes creían que la tolerancia era solo una palabra en el
diccionario para rellenar. Gracias porque cuando me fui a otra ciudad también me
apoyaste siempre, me pagaste la universidad porque al parecer
por fin estudiaría lo que tú querías, porque siempre me enviaste ese dinero tan
puntual que nunca tuve que pedirle prestado a nadie y porque me enviaste el
suficiente dinero como para que pudiera salir los fines de semana con las
personas que estaba conociendo, porque nunca tuve que gastarme mis ahorros, y
nunca tuve que darle plata a mi mamá para el desayuno del día siguiente.
Gracias papá por tu apoyo emocional en todo momento, por hacer todo lo posible para
que yo fuera más normal. Gracias por no meterte en mi vida y criticarla con
sutiles comentarios constructivos como: “No eres normal” “De ti nunca he
esperado nada bueno” “Esa música de locos” “Esa vida que llevas...” “Pareces una
puta” “Estabas en un antro de mala muerte”, son comentarios que me han llegado al alma y me
han mostrado todo tu apoyo. Gracias por
enseñarme que en este mundo nada vale la pena, que somos todo contra todos, que
lo importante es el poder, el dinero, el orgullo, la apariencia, el egoísmo. Gracias por enseñarme que uno da sólo para recibir.
Nunca me alcanzaran
las palabras para agradecerles, sin embargo debo ofrecerles una disculpa porque a pesar de
todo esto que me han enseñado yo nunca dejare de ser quien soy,
me esforzare cada día de mi vida por ser lo menos parecido a ustedes que
pueda, porque nunca voy a vivir de apariencias, porque nunca voy a abandonar
mis gustos, mis ideas, mis creencias, mi maldito mundo loco, disparatado y
real. Nunca voy a dejar de hablar con la verdad y seguiré creyendo que el
respeto no se impone, se gana. Seguiré cumpliendo lo que prometo. Viviré mi
vida como yo quiero y no compartiré nunca ese sentido de la vida que ustedes
tienen. Seguiré siendo libre y loca. Seguiré criticando todo
lo que no me convence e iré en contra de todo lo que me parezca que está mal. No voy a seguir lo que la mayoría decida, seguiré lo que yo considere
correcto por mí misma. Viviré la vida
como quiero: a mí manera. Pero sobre todo les ofrezco disculpas porque jamás
me va importar su maldita opinión.
Con
desprecio,
Karma Cassette.


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